Que ver en Fez

Comenzamos nuestro viaje a Fez. Primera vez que viajamos hasta Marruecos, aunque si algo tenemos claro es que no será la última. Os dejamos ya el post de datos prácticos donde os contábamos algunas cosillas que tenéis que tener en cuenta para organizar vuestro viaje a este país tan cercano geográficamente y lejano culturalmente. ¡Comenzamos nuestro primer día en Fez!

El día anterior llegamos ya por la noche así que tuvimos que irnos directamente al hotel. De camino a nuestro riad, ya pudimos ver una medina vacia, con las calles llenas de gatos aprovechando los restos de un día más de mercado.

Nuestra primera noche en Marruecos se vio interrumpida a la madrugada por la llamada del rezo. Si tenéis el sueño ligero y queréis dormir del tirón, acordaros de llevaros tapones ya que se escucha por toda la ciudad. A mi me gustaba escucharlo mezclado con el silencio de la noche.

Por cierto, si queréis ver el riad en el que nos alojamos, visitad el post de datos prácticos. ¡¡¡A nosotros nos encantó!!!

Que ver en Fez:

Amancemos en Fez temprano y las calles de la medina ya están repletas de turistas y habitantes haciendo la compra en sus mercados.

Madraza Bou Inania:

A pocos metros bajando por Talaa Kebira desde Bab Bu Yelud encontramos la primera madraza: Medersa Bou Inania.

Se trata de la escuela teológica más espectacular de Fez.
Fue construida entre 1350 y 1357 aunque fue restaurada hace unos años. La mayoría de las madrazas cuentan con una sencilla sala para orar, sin embargo, Bu Inania destaca porque alberga una mezquita completa con un hermoso minarete de azulejos verdes.

Puerta de Bab Chems

Salimos de las laberínticas calles de la medina y llegamos a la muralla de la ciudad. Encontramos una de las puertas de acceso, la puerta de Bab Chems.

Parque Jnane Sbil

Posiblemente, durante vuestro viaje a Fez, habrá ocasiones que os sentiréis agobiados. Por esta razón, en estos momentos lo mejor es acercarse a estos jardines. Espacios verdes en los que encontraréis multitud de fasíes dando un agradable paseo.

Puerta Bab Riafa

Fez tiene varias puertas que permiten el acceso a la medina. Una de ellas, es la de Bab Chems por la que ya habíamos pasado anteriormente. De vuelta de los jardines, pasamos por otra importante puerta de la ciudad: la puerta Bab Riafa.

Mercado

Nos ha encantado ver el ambiente de las calles del zoco a primera hora de la mañana.

¿Y al mediodía? ¿Como sería ver las calles llenas de marroquis haciendo sus compras diarias en el mercado? Nos gustó descubrir el lado más real del día a día en el mercado de la medina.
Vimos algunas escenas que en nuestras ciudades serían impensables: gallinas en el mismo mercado, burros bien cargados de toda la mercancía…

Y de repente…comienza la llamada a la oración.

Barrio judío

Una oleada de personas se dirigía hacia la misma dirección, con destino a la mezquita más cercana para comenzar su rezo.

Aprovechamos ese momento, para poder disfrutar de las calles del barrio judío sin gente. Apenas encontramos unos niños haciendo rodar sus coches de juguete. Nos encantaron las azuladas calles, pero sobretodo la sensación de soledad y tranquilidad por ellas.


Palacio Real

Tras habernos perdido por las calles del barrio judío (es muy fácil perderse por estas calles) nos dirigimos a uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Tan solo podremos disfrutar de las puertas de entrada al palacio, ya que las 80 hectareas que hay en el interior no están abiertas al público. Las puertas son de latón, y están rodeadas por azulejos y madera de cedro tallada.
Viendo su exterior, una pena que no podamos descubrir lo que hay cruzando las puertas.

Puerta Bab Boujloud

Y aquí tenemos otra de las puertas que rodean a Fez. Construida en 1913, es el acceso principal a la medina de Fez, y por consiguiente, para nosotros fue  la que más encanto tiene.

El lugar donde se encuentra esta puerta, es una zona repleta de gente a cualquier hora del día. Incluso por la noche, se trata de una zona bastante segura.

Vistas desde tumbas Meriníes

Acaba nuestro primer día en Fez. Antes de volver al hotel a disfrutar la rica gastronomía marroquí (ver post datos prácticos), queríamos disfrutar de las vistas de la ciudad desde el punto más alto.

Para ello, subimos la colina El-Kolla hasta su cumbre donde encontramos las tumbas Meriníes. Actualmente, solo podemos ver las ruinas de estas majestuosas tumbas, pero ya nos permite hacernos una idea de la grandeza de la que gozaron durante el siglo XIV.

Pero si la mayor razón por la que os recomendamos subir hasta lo alto de esta cumbre, son las vistas que podréis disfrutar de arriba. Ver toda la ciudad blanca bajo nuestros pies… fue increíble.

Además, si tenéis la suerte como nosotros de escuchar la llamada a la oración…creedme se os pondrá la piel de gallina. Fue un momento que no quería que se acabase…

Pero llegó el momento de volver al hotel, disfrutar de la magnifica cena que nos prepararon y a descansar. Todavía tenemos mañana un largo día por delante.

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